Espadas y escudos
La fragua emitía una cegadora luz rojiza. El carbón crepitaba incansable mientras que pequeñas chispas anaranjadas escapaban del fuego y se desvanecían completamente al llegar a cierta altura. Era hipnótico verlas volar, fugaces e intensas pero leves, como pequeñas luciérnagas nocturnas. La tristeza de ver morir una de ellas era… Continuar leyendo









