Como cada Viernes

Entramos en esa cafetería como cada Viernes después de salir de fiesta. Esperábamos siempre al dueño sentados en el bordillo de la acera, completamente despeinados, con las camisas abiertas y echados unos sobre otros, muertos de sueño y cansancio pero terriblemente hambrientos. Más de una vez uno de nosotros tuvo… Continuar leyendo

Soldado de infantería

Podía sentir la respiración entrecortada de mis compañeros. Las noticias sobre las brigadas de paracaidistas eran alentadoras. Habían conseguido colocarse tras la primera línea alemana, impidiendo que llegaran los refuerzos. Y aunque serían motivos suficientes para sonreír, allí ninguno abríamos la boca. Estábamos acojonados. Al menos el calvo de Eisenhower… Continuar leyendo